Cuando una
persona razona, desarrolla un razonamiento. Razonar es la actividad
mental que permite lograr la estructuración y la organización de las ideas para
llegar a una conclusión.
La lógica, por su parte, es la ciencia
dedicada a la exposición de las formas, los métodos y los principios del
conocimiento científico. Algo lógico, en este sentido, es aquello que
respeta estas reglas y cuyas consecuencias resultan justificadas, válidas o
naturales.
Un razonamiento
lógico, en definitiva, es un proceso mental que implica la aplicación
de la
lógica. A partir de esta clase de
razonamiento, se puede partir de una o de varias premisas para arribar a una conclusión
que puede determinarse como verdadera, falsa o posible.
El razonamiento
lógico se puede iniciar a partir de una observación (es decir, una experiencia)
o de una hipótesis. El proceso mental de análisis puede desarrollarse de
distintas maneras y convertirse en un razonamiento inductivo, un razonamiento deductivo, etc. Según la clase de
razonamiento empleada, la conclusión tendrá mayor o menor posibilidad de
resultar válida.
La conclusión
encuentra su base en las premisas iniciales: el razonamiento lógico es el
camino que vincula ambas partes. El resultado del razonamiento tendrá un cierto
grado de probabilidad en cuanto a su veracidad, siempre que los
razonamientos lógicos sean válidos.
Definición de pensamiento lógico
En el latín y también en el griego es donde nos encontramos con el origen etimológico de las dos palabras que dan forma al término pensamiento lógico que ahora vamos a analizar en profundidad. En concreto, pensamiento emana del verbo pensare que es sinónimo de “pensar”.Lógico, por su parte, tiene en el griego su punto de origen pues procede del vocablo logos que puede traducirse como “razón”.
El pensamiento lógico es aquel que se desprende de las relaciones entre los objetos y procede de la propia elaboración del individuo. Surge a través de la coordinación de las relaciones que previamente ha creado entre los objetos.
Es importante tener en cuenta que las diferencias y semejanzas entre los
objetos sólo existen en la mente de aquel que puede crearlas. Por eso el
conocimiento lógico no
puede enseñarse de forma directa. En cambio, se desarrolla
mientras el sujeto interactúa con el medio ambiente.La pedagogía señala que los maestros deben propiciar experiencias, actividades, juegos y proyectos que permitan a los niños desarrollar su pensamiento lógico mediante la observación, la exploración, la comparación y la clasificación de los objetos.
Cabe destacar que la lógica es la ciencia que expone las leyes, los modos y las formas del conocimiento científico.
Es una ciencia formal que no tiene contenido, ya que se dedica al estudio de las formas válidas de inferencia. Por lo tanto, la lógica se encarga del estudio de los métodos y los principios utilizados para distinguir el razonamiento correcto del incorrecto.
Todas estas características son las que llevan a afirmar que el pensamiento lógico se convierte en herramienta indispensable para el ser humano en su día a día pues gracias a él puede conseguir resolver los problemas que le vayan surgiendo de manera cotidiana. Así, mediante la observación de todo lo que le rodea, su propia experiencia, la comparación, la clasificación de los objetos que se pueda encontrar o todo lo que puede observar en su entorno tendrá la capacidad para desarrollar dicho tipo de pensamiento y solventar los conflictos que vayan apareciendo en su rutina.
En este sentido, el pensamiento lógico sirve para analizar, argumentar, razonar, justificar o probar razonamientos. Se caracteriza por ser preciso y exacto, basándose en datos probables o en hechos. El pensamiento lógico es analítico (divide los razonamientos en partes) y racional, sigue reglas y es secuencial (lineal, va paso a paso).
Por estas razones, está claro que además el pensamiento lógico se convierte en un instrumento muy útil para la ciencia. Y es que gracias a él y a todo lo que permite se logrará que la misma avance en pro del ser humano, de una mejor calidad de vida y de la solución a los problemas que aún siguen sin poder solventarse.
En este sentido es destacable el hecho de que la ciencia necesita la racionalidad, la clasificación, la secuencialidad y la exactitud de este tipo de pensamiento para poder desarrollarse.
Definición
de razonamiento abstracto
Razonamiento es el proceso y el resultado de razonar.
Este verbo se refiere a la actividad de la mente que permite estructurar y
organizar pensamientos para desarrollar una conclusión.
De acuerdo a la forma en que
se lleva a cabo esta actividad mental, es posible reconocer diferentes tipos de
razonamientos, como el razonamiento deductivo, el razonamiento inductivo y otros. En este momento
llega el turno de analizar el razonamiento abstracto.
El adjetivo (abstracto) se refiere
a aquello que excluye al sujeto o que no desea lograr la representación
de algo concreto. A nivel filosófico, la abstracción es la operación que
consiste en aislar, de manera conceptual, una propiedad específica de un
objeto, dejando de lado el resto de las propiedades.
La idea de
razonamiento abstracto se emplea para nombrar al proceso que posibilita que una
persona resuelva problemas de tipo lógico. Este
razonamiento permite partir de una determinada situación y deducir
consecuencias de ésta.
A la hora de
desarrollar un razonamiento abstracto, es necesario encarar el proceso desde
dos dimensiones: por un lado, se deben analizar los distintos elementos de
manera aislada; por otra parte, se debe prestar atención al conjunto. De esta
forma es posible advertir patrones o tendencias que permiten arribar a una
conclusión lógica.
La capacidad de
razonamiento abstracta es muy importante. Por eso, cuando una empresa realiza un test para
analizar las facultades de un potencial empleado antes de decidir su
contratación, suele incluir ejercicios que sirvan para evaluar cómo el sujeto
pone en práctica su razonamiento abstracto
encontramos el
origen etimológico del término que ahora vamos a estudiar. En concreto es fruto
de la unión de dos palabras: pensamiento, que viene del verbo pensare que
es sinónimo de pensar, y abstracto, que procede de abstractus. Un
vocablo este que está compuesto por el prefijo abs-, que equivale a
“separación”, y por la palabra tractus que puede traducirse como
“trecho”.
El pensamiento
abstracto supone la capacidad de asumir un marco mental de forma
voluntaria. Esto implica la posibilidad de cambiar, a voluntad, de una
situación a otra, de descomponer el todo en partes y de analizar de forma
simultánea distintos aspectos de una misma realidad, por ejemplo.
De esta forma, el pensamiento
abstracto permite discernir las propiedades comunes, planear y asumir
simulacros, y pensar y actuar simbólicamente. Estas habilidades, por lo
general, se encuentran dañadas en sujetos que sufren de trastornos mentales
como la esquizofrenia.
Una patología
mental esta que acabamos de citar que se caracteriza fundamentalmente por el
hecho de que la persona que la sufre tiene no sólo alteraciones en lo que es el
ámbito de la percepción sino también en lo que es la propia realidad.
El pensamiento
abstracto se diferencia del pensamiento formal, que se basa en las
experiencias reales. El individuo crece apoyándose en objetos concretos. Recién
a partir de los doce años comienza a reemplazar los objetos por ideas o conceptos propios. Por lo
tanto, puede afirmarse que el pensamiento formal es reversible e interno.
A través de un
proceso inconsciente, el adolescente es capaz de pensar en abstracto, postular hipótesis y preparar experiencias
mentales para comprobarlas. El pensamiento abstracto presenta un carácter proposicional,
que consiste en utilizar proposiciones verbales para expresar las hipótesis y
razonamientos junto a los resultados que se obtienen.
Muchos son los
estudiosos que han abordado el tema del pensamiento abstracto. Entre todos
ellos, no obstante, merece la pena resaltar la labor realizada por el psicólogo
suizo Jean Piaget que, entre otras cuestiones, estableció que aquel se consigue
aproximadamente a los doce años de edad. Un momento en el que ser humano ha
superado la etapa del pensamiento concreto y está abierto a desarrollar y
explorar el pensamiento abstracto.
Para Piaget es
en ese instante cuando una persona en cuestión está absolutamente preparada,
tanto ella de manera general como su cerebro en particular, para proceder a
formular todo tipo de pensamientos abstractos.
Cabe destacar
que el lenguaje es el medio mediante el cual es posible pensar las
representaciones de los objetos reales. El pensamiento abstracto se basa en esquemas
formales, que son unidades del pensamiento a través de las cuales se
representa el conocimiento. Los esquemas posibilitan la predicción y permiten
que el sujeto se acomode a las demandas del medio y que integre la información
nueva.
Para finalizar
podemos establecer que, por todo ello, el pensamiento abstracto es fundamental
en cualquier ser humano pues gracias a él tiene la capacidad para deducir,
extrapolar lo aprendido a cualquier otra situación, comparar o sacar
conclusiones.
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